A la nochecita, la luz violácea advierte de las tormentas de verano que se aproximan y provee un siniestro fondo a su pico, mientras repentinas ráfagas de viento ondean los largos pastos secos a su pie.
Durante mal tiempo, cuelga, gris, misterioso entres las nubes que descienden; una oscura mancha aparentemente suspendida de alguna manera sobre el horizonte. Con todo, Isandlwana es el lugar perfecto para semejante drama humano como tuvo lugar el 23 de enero de 1879.
Chelmsford había establecido el campamento sobre la parte baja de sus laderas que era una buena ubicación, comandando las vistas a través de las planicies por millas. Cuando el arribaba ya le estaban llegando reportes que un gran ejército Zulu se aproximaba y se sentía seguro de su flanco izquierdo y el frente, pero estaba preocupado por el flanco derecho – una cadena de sierras, Hlazakazi & Malakatha – que le cerraban la visión en esa dirección.
Más allá de estas sierras el paisaje caía fila tras fila de profundas barrancas y ondulantes sierras y correctamente temía que si el ejército Zulu se movían dentro o sobre estas sin oposición, se podrían escurrir por ahí y aguas abajo del Natal del Rourke´s Drift.
El 21 despachó la mayoría de sus auxiliares africanos y hombres montados bajo este comando de registrar las sierras y esa noche, en el extremo lejano de la cadena sobre la espectacular catarata Mangeni, se toparon con una fuerte fuerza Zulu. Sin poder determinar ni el tamaño ni la fuerza de los Zulus, ni sus intenciones ,avisaron a Chelmsford.
Le llegó alrededor de las dos de la mañana del 23 y la inteligencia parecía apuntar a que todo lo que había pensado, estaba sucediendo. Los Zulus estaban intentando escabullirse sin una pelea ya que se encontraban exactamente donde pensó que se encontrarían. Así que ordenó a la mitad de sus fuerzas que montaran y que dejaran el campamento inmediatamente con apoyo de cuatro piezas de artillería, para atrapar las fuerzas Zulu al amanecer antes de deshacer el campamento nocturno, ya que estarían en terreno más bajo y sus hombres a favor de estar disparando hacia abajo desde arriba. Chelmsford estaba determinado en liderar a sus hombres a destruir al ejército Zulu de una vez por todas.
El principal ejército sin embargo no era el que sus hombres habían encontrado. En realidad se habían topado con adherentes de fuerzas de jefes locales, en camino a unirse al principal cuerpo Zulu que efectivamente habían embaucado a las fuerzas de Lord Chelmsford.
Al dejar el campamento, Chelmsford había dividido sus fuerzas en dos. Una estaba comandada por el Brevet Coronel Durnford, quien había llegado en una columna de apoyo que Chelmsford había ordenado para que se les uniera desde sus posiciones en Rourke´s Drift al sur. Estaba preocupado de encontrar que luego de la partida de Chelmsford, un gran número de Zulus se habían mostrado, y así de rápido se habían fundido en los valles a la izquierda del campamento principal – justo la dirección opuesta a donde Chelmsford se había dirigido en su búsqueda, entonces Durnford tomó sus hombres y se dirigió hacia Nyoni Heights. Sus columnas consistían de 500 hombres, la mayoría auxiliares africanos, la mitad casi, a caballo.
La tropa de caballería bajo el comando de los tenientes Raw y Roberts fue alto, mientras que Durnford permaneció en lo bajo en lo que significaba atrapar a los Zulus en un movimiento de pinza y alejarlos tanto del campamento como de las fuerzas de Lord Chelmsford. Pero las ondeantes alturas hacían que Durnford no pudiera ver que Raw y Roberts estaban rápidamente alcanzando pequeños grupos de Zulus que estaban sobre una rocosa saliente conocida como Mabaso y que después quedaron fuera de vista debajo de un risco dentro de un valle abierto del arroyo de Ngewebeni. Sentado en el fondo del valle estaba la totalidad del ejército Zulu mirando hacia arriba con sorpresa.
El principal ejército Zulu había avanzado lentamente, desde oNdini hacia Isandlwana – les había llevado cuatro días hacer 40 millas – y habían enmascarado su aproximación detrás de las montañas Siphesi, la cual marcaba el límite de la visibilidad británica en Isandlwana. El ejército había esperado a 5 millas de donde Chelmsford había asentado el campamento, descansando silenciosamente y sin prender ningún fuego para cocinar.
El regimiento Zulu al pie de las montañas – el uKhandempemvu – llevó a un levantamiento y corrieron hacia los hombres de Raw y su excitación contagió los regimientos a sus lados. No había tiempo para los comandantes Zulus para dar instrucciones o para que los guerreros pasaran por rituales de batalla de último momento necesarios para asegurarse el éxito – en vez, todo lo que su jefe Ntshingwayo podía hacer era mantener atrás los regimientos asociados con la casa real y formarlos como fuerza de reseerva.
El ejército salpicó el valle en un estado de confusión pero a menos de una milla, sus comandantes habían tomado la iniciativa y habían desplegado la masa de guerreros negros Zulu en una tradicional formación de “pecho y cuernos”. Raw y Roberts retrocedieron deteniéndose brevemente para que disparando, su pequeña fuerza restringiera la descarga, pero el avance era implacable.
Noticias del inminente ataque había llegado al campamento cuando hombres montados de la tropa de exploración llegaron galopando con los detalles de lo que se estaba desplegando del otro lado de Isandlwana fuera de la vista de los que estaban cuidando la base. Habían tal vez 700 hombres de chaquetas rojas juntos en las líneas, extendidos en una ordenada formación a un paso de distancia uno de otro, agazapados detrás de la escasa cobertura de las rocas y piedras desparramadas en las laderas bajas donde sus tiendas estaban armadas. Al adherirse los hombres en retirada de las fuerzas de Durnford, que a esta altura se habían unificado, con la línea de infantería británica, había tal vez no menos de 1300 hombres en total cubriendo un frente de dos millas protegiendo el campamento, sobre el que el ejército Zulu estaba descendiendo, excediéndolos en número de 10:1.
La primera oleada de Zulus atacaron y cayeron al suelo frente a intensivos disparos, pero eran tan arrolladores en número que las líneas británicas pronto comenzaron a colapsar como arena contra marea entrante. El “cuerno” izquierdo de las fuerzas Zulus estaba rápidamente rebasando a los británicos en retirada y Durnford ordenó a sus hombres a montar y retirarse. Pero las hordas de Zulus descendían y cortaban las líneas generando espacios, por lo tanto forzando a los británicos a agruparse en pequeños números, separándolos unos de otros.
Poco se sabe del destino de Durnford ni de los oficiales individuales. Durnford resistió junto con los voluntarios de Natal quienes estaban tratando de contener el “cuerno” izquierdo de los Zulu; luego de la batalla su cuerpo fue encontrado entre un montículo de cuerpos allí. Roberts estaba arrollado en el collado con los restos del 24vo regimiento, donde se alza un monumento hoy día. Raw de alguna manera logró escapar.
Habían habido 1700 hombres en el campo y cuando la batalla terminó 1300 estaban muertos y otros 345 estaban heridos de muerte y agonizando. Para los Zulus, el derramamiento de tanta sangre demandaba un horripilante ritual de purificación y destriparon a sus enemigos muertos para permitir que sus espíritus volaran por vía segura hacia la vida del más allá. Cada guerrero que había matado a un soldado británico debía usar un artículo de la vestimenta de ese soldado hasta finalizar con la limpieza. Tal vez 1000 Zulus habían perecido y cientos más morirían en los días y semanas que seguirían como resultado de heridas de balas y de cañón.
Los Zulu que habían combatido, giraron su atención hacia el botín del campo mientras que los británicos que habían sobrevivido – 55 de ellos – escaparon por “Fugitives Gap”(espacio de fugitivos) hacia Rourke´s Drift. Fugitives Gap yace a 5 millas de terreno rocoso hacia el noreste de Isandlwana. Estos hombres, algunos trastabillando otros sobre preciosos caballos, trataron de hacer camino a Rourke´s Drift para estar a salvo y para advertir a la guarnición de allí del inminente ataque de las hordas de Zulus luego de la batalla de Isandlwana. En la fatal retirada, 38 fueron matados y en el medio de la confusión, los colores del regimiento – con todos los honores adheridos a ellos y siendo llevados por el Teniente Melville – se perdieron en el río cuando él y un compañero oficial a quien intentaba rescatar, fueron asaltados a muerte por los Zulus.
Y qué de Lord Chelmsford?
Había llegado a Mangeni poco después del amanecer para encontrar que las fuerzas Zulu que buscaba se habían evaporado. Pasó un exhaustivo y exasperante día en escaramuzas con pequeños grupos de guerreros en las sierras hacia la montaña Siphezi. Le llegaron durante el día curiosos reportes de algo que estaba sucediendo en Isandlwana, pero el campamento parecía pacífico resplandeciendo bajo el difuso sol del mediodía a doce millas de distancia y algún truco de acústica y un viento que soplaba por detrás de sus fuerzas, prevenían la llegada de sonidos de batalla a su comando.
No fue hasta temprano por la tarde que se convenció de que algo estaba drásticamente mal y para el momento en que junto todos sus comandos y montó a Isandlwana, anochecía.
La visión que le dio la bienvenida era apabullante al trastabillar hombres sobre cientos de los cuerpos de sus compañeros desparramados por el campamento. Peor sería lo que vendría del collado, Chelmsford miró hacia atrás hacia Natal para ver el resplandor de un fuego brillando es la sierra directo sobre Rourke´s Drift. Efectivamente los Zulus habían ido por detrás de él y ahora Rourke´s Drift y el puesto que él había ordenado dejar, a la columna de reserva que lo estaba cuidando, estaba bajo ataque.
La batalla de Rourke´s Drift 23 de enero, 1879
Rourke´s Drift era originalmente una Estación de Misión situada en el punto donde pontones habían sido erigidos para obtener provisiones cruzando el río Búfalo. En el momento de la masacre de Isandlwana, servía como estación de aprovisionamiento y hospital de campo para heridos ambulantes y en cama.
El teniente Jhon Rouse Chard había cabalgado desde Rourke´s Drift a Isandlwana a las 0800 en la mañana del 23 de enero, para conferenciar con Chelmsford. Llegó para encontrar que Chelmsford se había ido en las primeras horas de la mañana para seguir al que él creía era el principal ejército Zulu acampando por la noche en las sierras más allá de la base de Isandlwana. Fue instruido por el teniente Col Pulleine, el oficial a cargo de proteger el campamento base y fue advertido que un grupo de Zulus se dirigía al noroeste a través de la meseta Nqutu, posiblemente amenazando su ruta de regreso a Rourke´s Drift, entonces con nada por llevar a cabo en Isandlwana, partió para regresar allí, llegando a eso de las 11 hs.
Inmediatamente instruyó al Mayor Henry Spalding que montara hacia Helpmekaar para apresurar el avance de relevo que esperaban más tarde ese día en la Estación de misión Rourke´s Drift.
A las 14.30hs, abajo donde el lugarteniente Chard tenía una sección de hombres reparando los pontones que cruzaban el río Búfalo, dos hombres casi sin aliento, del contingente Natal Nativo vinieron a toda carrera y reportaron la matanza de los británicos en Isandlwana. No permanecieron allí ya que uno de ellos montó para llevar las noticias a garrison a Helpmekaar a 12 millas hacia el oeste y el otro, acompañado por Chard, se dirigió a Rourke´s Drift para entregar la noticia a los hombres allí para comenzar la barricada en al Misión.
Poco después, dos escuadrones de hombres a caballo llegaron desde atrás del Oskarberg, sobrevivientes de la lucha en Isandlwana. Chad les ordenó que tomaran posiciones en el río para impedir la venida de los Zulu, entonces, retirarse a las barracas en la misión si las cosas se tornaban peor .
A su regreso a la misión, Chard había empezado la tarea de mover sacos de harina,200 libras cada uno, junto con cajones de madera más dos vagones dados vuelta para formar una barricada en el extremo sur del complejo como una extensión de la pared sur.
Luego que el destacamento completara la movida de los sacos de harina, Chards regresó al río y ordenó a sus hombres a retirarse a las barracas con el vagón de agua que habían llevado allí para reabastecer las provisiones de agua. Al acercarse a las barricadas, el contingente de Natal nativo fue visto yéndose a caballo, dejando sus posiciones y alejándose a caballo. Eso resultaba demasiado para es escuadrón montado de Capt Stevenson quien más temprano había asistido en erigir la barricada de sacos de harina, incluyendo el oficial mismo, ellos también cabalgaron huyendo del inminente arribo de los Zulu.
La fuerza efectiva de la guarnición en este momento había sido reducida entonces de 450 a 125 hombres ( incluyendo 16 enfermos ambulantes) más aquellos en la enfermería del hospital.
A las 1630hs, los Zulu se desparramaron sobre el espolón del sudoeste del Oskarberg y desde tres lados vinieron corriendo hacia la debilitada fortificación de Rourke´s Drift. El ataque inicial en la pared sur vaciló bajo casi extinguidos disparos de los defensores así que el principal ataque giró y se lanzó sobre el lado oeste y el hospital débilmente contenido por la pared norte.
Para las 1800 hs, con los cuerpos de guerreros desparramados en la mugre algunos todavía retorciéndose por heridas de bala, los defensores fueron forzados a retroceder al patio mientras estaban todavía comprometidos en combate mano a mano. Tomaron posiciones defensivas en la torre habiendo llevado a cuatro de los pacientes del hospital consigo ya que los Zulu habían incendiado el techo de paja de la enfermería. Con las llamas se requería una evacuación masiva del hospital pudiendo remover a todos menos un hombre. Durante este tiempo, un número de hombres construyó un nido de sacos harinosos de unos 8 pies de altura. Los enfermos y heridos fueron acostados en un lecho del nido mientras 20 controlaban los bordes.
Gunner Howard & Private Waters habían escapado del infierno que había sido el hospital e iban a volver a unirse con a su unidad al día siguiente, teniendo que esconderse en y entre los muertos Zulu toda la noche.
A las 22.30hs los Zulu atacaron con toda la fuerza, cientos de ellos intentando arrollar la pequeña guarnición de los defensores cuyas hileras habían flaqueado ya que algunos habían sido matados. Para este momento los defensores estaban confinados al corral del ganado que marcaba el borde este de las defensas. El Teniente Chard lideró un feroz contraataque de tipo “hacer o morir” con bayonetas, mientras que otros arrastraban el carro del agua al corral ya que todos estaban desesperadamente deshidratados y con necesidad de agua.
Para las 0230hs temprano en la mañana del 23, la resolución de los Zulu se estaba debilitando, ciertamente mellada ya que varios números de guerreros ya sin espíritu fueron vistos escabulliendose dejando el campo de batalla. A las 0430hs los guerreros Zulu que restaban se retiraron a un punto más ventajoso al sudoeste de la Misión y Chard mandó una patrulla para matar cualquier herido Zulu y recuperar sus minuciones y armas ya que sus provisiones estaban peligrosamente bajas.
Sin ninguna razón sondable, se escuchó a los comandantes Zulu expresar gritos de batalla convocando a sus guerreros más arriba en las sierras y se los vió reformando sus líneas y dirigiéndose sobre la cima en el tradicional desborde Zulu o marchando para no regresar más.
Los remanentes de las desintegradas columnas de Chelmsford llegaron a la Misión Rourke´s Drift alrededor de las 0800hs para ser cálidamente recibidos por los 106 sobrevivientes de esta histórica batalla vencida contra cualquier vaticinio. Habían 11 cruces victorianas, 76 medallas de distinción por conducta que se entregaron por valentía luego de la batalla de Rourke´s Drift – más que ningunas que se hayan entregado previamente o desde un compromiso por fuerzas bajo comando británico. Los que recibieron las cruces victorianas fueron Lt. J.RM. Chard, el cirujano de la misión J.H. Reynolds, dos oficiales juniors y 7 hombres enlistados. De los 125 hombres y 12 heridos hospitalizados que defendieron la misión, 106 sobrevivieron. Para la posteridad, la batalla de Rourke´s Drift ha sido llevada a la actuación en una dramática película de acción en 1964 – Zulu – cuyas estrellas fueron Michael Kane, Stanley Baker y Jack Hawkins. |